Cuando hablamos de malestar psicológico o alteraciones, observamos los síntomas, alteración, inquietud, las personas tendemos a valorar el resultado, pero desconocemos la raíz del problema, por qué los tenemos. Inicialmente diferentes situaciones pueden desencadenar diferentes preocupaciones en algunos casos estas preocupaciones pueden ser “normales” para otras pueden desencadenar un malestar. Pese a que el deseo de las personas sea encontrarnos bien.

¿Qué podemos hacer? A veces creemos haberlo intentado todo, y no resultar nada efectivo. ¿Por qué ocurre esto? ¿A qué se debe? ¿Cómo se elimina? Estos son los grandes interrogantes con los que nos enfrentamos las personas cuando presentamos diferentes niveles de ansiedad.

En muchas ocasiones repetimos las mismas soluciones intentando controlar la situación. No resultando validas ya que persiste el malestar.

Y que decir, si alguien nos dice que tenemos la solución en nuestra mano. ¿Cómo vamos a querer encontrarnos así de forma voluntaria? ¿Será que no entienden lo que nos ocurre?

Pero en ocasiones cometemos errores de forma involuntaria e inconsciente que nos pueden llevar a este resultado. Parecemos olvidar que cada persona es única, no existen dos personas iguales, pero tendemos a compararnos y pensar que los demás piensan lo mismo, de la misma forma, con las mismas características que nosotros.

Se nos olvida que tenemos control exclusivamente sobre nuestras cosas, pensamientos, opiniones, etc. y en ocasiones ni siquiera sobre todas las que consideramos. Únicamente, sobre aquellas tareas, trabajos que realizamos de forma individual, sobre aquellas que están al alcance de nuestro brazo estirado, no sobre las más distantes, o de las que dependen de otras personas.

Qué decir cuando lo que pretendemos es que cambien las cuestiones que afectan a nivel mundial, se nos olvidó la distancia por nuestro deseo que puede ser muy legítimo, pero olvidamos el limite real de nuestra influencia.

Qué es la ansiedad

O bien nos atascamos en un momento determinado, dejando de disfrutar y vivir el presente el aquí y ahora. Estos pequeños problemas, si pasa el tiempo, se van haciendo un sumatorio de muchos pequeños y como dice el refrán “cada día un grano pon y harás un montón” y cuando tenemos montones puede resultar más costoso el desenmarañar la madeja uno solo.

Para poder ayudar, analizar problemas, evaluar la conducta, escuchar, explicar, informar, proporcionar recursos, estrategias y pautas, acompañar y guiar estamos los psicólogos.

 

Referencia bibliográfica:
Lega, L. I., Caballo, V. E., & Ellis, A. (2002). Teoría y práctica de la terapia racional emotivo-conductual. Siglo XXI de España Editores.

Autor

Número colegiado AA-00453
• Asociaciones, menciones, o especialidades:
Doctora en Psicología
Psicóloga Sanitaria especializada en infanto-juvenil, drogodependencias, terapia de pareja y familia (sistémica).